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Keratina y alisados en el embarazo: ¿se pueden hacer?

Publicado el 17 de septiembre de 2026 Equipo Dekeratina

Durante el embarazo aparecen dudas sobre actividades que antes parecían completamente rutinarias. Una de las más frecuentes tiene que ver con el cabello: ¿puedo hacerme keratina?, ¿es seguro un alisado sin formol?, ¿qué ocurre con los tratamientos orgánicos?, ¿puedo teñirme o hacerme mechas?

La respuesta no debería reducirse a que durante el embarazo está prohibido hacer cualquier tratamiento capilar, porque un tinte, unas mechas y un alisado termoactivado no producen exactamente la misma exposición. Sin embargo, tampoco es correcto asumir que un producto es apropiado durante la gestación únicamente porque en el salón lo describan como natural, orgánico, vegano o libre de formol.

En el caso de las keratinas y los alisados, lo realmente importante es conocer qué producto se utilizará, qué sustancias contiene o puede liberar al calentarse y cuánto sabemos sobre esa exposición durante el embarazo.

Revisión médica: Dr. Armando Torre, ginecólogo y obstetra. Contenido revisado desde el punto de vista obstétrico para valorar la exposición durante el embarazo y diferenciar la evidencia disponible de aquellas situaciones en las que todavía existen datos limitados.

Respuesta rápida

Una mujer embarazada no necesita evitar automáticamente todos los tratamientos del cabello, pero con las keratinas y los alisados conviene tener mayor precaución. Los productos que contienen o pueden liberar formaldehído deberían evitarse durante el embarazo. Si un alisado se comercializa como “sin formol”, todavía es necesario conocer qué sustancias utiliza para producir el efecto alisante, porque esa etiqueta por sí sola no demuestra que el tratamiento haya sido estudiado y considerado seguro durante la gestación.

Cuando no es posible conocer bien la composición y se trata de un procedimiento exclusivamente cosmético, posponerlo hasta después del embarazo es una alternativa prudente.

Lo más importante que debes saber

Los tratamientos capilares no deben considerarse todos de la misma manera. Un tinte convencional no representa necesariamente la misma exposición que un alisado que necesita secador y plancha a temperaturas elevadas. Durante el embarazo conviene evitar especialmente los productos que contengan o puedan liberar formaldehído y recordar que expresiones como “sin formol”, “orgánico”, “natural” o “vegano” no significan automáticamente que un tratamiento sea seguro durante la gestación.

Si antes quieres comprender qué engloba realmente este tipo de tratamientos, puedes consultar nuestra guía sobre keratina para el cabello.

Alisados en el embarazo

¿Una mujer embarazada puede hacerse keratina?

Depende del tipo de producto que se esté llamando “keratina”. Una mascarilla o acondicionador que contiene keratina no es lo mismo que un tratamiento profesional diseñado para reducir el frizz o alisar el cabello mediante productos químicos, secado y planchado.

Cuando hablamos de una keratina con efecto alisante, no es posible decir que todas sean seguras o que todas estén contraindicadas durante el embarazo, porque las fórmulas pueden ser muy diferentes. Lo primero es conocer qué producto exacto se utilizará, qué ingredientes contiene y si puede liberar sustancias durante el calentamiento.

Si el tratamiento contiene o puede liberar formaldehído, conviene evitarlo durante el embarazo. Si se anuncia como “sin formol”, todavía es necesario saber qué sustancia produce el efecto alisante. Y si la composición no puede verificarse con claridad, al tratarse de un procedimiento cosmético, posponerlo hasta después del embarazo sigue siendo una alternativa prudente.

¿Por qué preocupa el formaldehído en algunos alisados?

El formaldehído es uno de los principales motivos de preocupación relacionados con determinados tratamientos profesionales de alisado. La FDA advierte que algunos productos pueden contenerlo directamente o liberarlo cuando se calientan durante el secado y el planchado.

En esas circunstancias, la exposición no se limita al contacto del producto con el cabello. El formaldehído puede pasar al aire y ser inhalado tanto por la clienta como por las personas que trabajan en el salón. Dependiendo de la concentración y del tiempo de exposición, puede provocar irritación de ojos, nariz y garganta, tos, dolor de cabeza, náuseas, mareo o dificultad respiratoria.

MotherToBaby señala además que algunos estudios realizados en personas expuestas laboralmente a formaldehído han sugerido un posible aumento del riesgo de aborto espontáneo. Esto no significa que una única sesión de alisado produzca necesariamente una complicación obstétrica, porque las exposiciones laborales repetidas son diferentes a una visita ocasional al salón. Aun así, durante el embarazo existe suficiente motivo para evitar voluntariamente un tratamiento que contenga o libere formaldehído.

Qué nombres conviene buscar en la etiqueta

Cuando se revisa la composición de un producto de alisado, la FDA recomienda prestar atención especialmente a los términos formaldehyde, formalin y methylene glycol. Si alguno de ellos aparece entre los ingredientes de un producto utilizado para suavizar o alisar el cabello, conviene evitarlo durante el embarazo.

En productos profesionales también puede solicitarse la hoja de datos de seguridad, conocida como SDS, además de la lista completa de ingredientes. Un salón debería poder identificar qué producto utiliza y facilitar información suficiente sobre su composición.

¿Y si la keratina dice “sin formol”?

Que un tratamiento sea “sin formol” elimina una preocupación concreta, pero no resuelve toda la pregunta. Los productos comercializados bajo esta denominación pueden utilizar sistemas químicos muy diferentes para reducir el frizz o modificar la textura, y muchos de esos ingredientes no cuentan con estudios específicos suficientes durante el embarazo.

Por eso, en lugar de quedarse únicamente con la frase “sin formol”, conviene averiguar qué sustancia produce realmente el efecto alisante. La ausencia de formaldehído no convierte automáticamente al resto de la fórmula en adecuada durante la gestación.

En nuestra guía sobre keratina sin formol explicamos por qué esta expresión describe solamente una característica del tratamiento y no toda su composición.

¿Qué ocurre con los tratamientos que utilizan ácido glioxílico?

Algunos alisados comercializados como “sin formol” utilizan ácido glioxílico u otros sistemas para modificar la textura del cabello. Esto no significa que sean automáticamente una alternativa segura durante el embarazo.

En los últimos años se han publicado reportes e investigaciones sobre lesión renal aguda después del uso de determinados productos de alisado con ácido glioxílico. Además, en 2026 la Comisión Europea solicitó una evaluación científica específica sobre la seguridad de este ingrediente en productos cosméticos.

Estos datos no demuestran que el ácido glioxílico cause daño fetal ni que todas las personas que utilizan estos productos desarrollen problemas. Lo que sí indican es que “sin formol” no debería utilizarse como sinónimo de “seguro durante el embarazo”. Si el procedimiento es únicamente cosmético y todavía existen dudas sobre la fórmula, no lo consideraría una alternativa preferente solo porque no contenga formaldehído.

¿La keratina orgánica se puede utilizar durante el embarazo?

El término “orgánica” tampoco permite determinar por sí solo la seguridad de un tratamiento. Puede referirse a algunos ingredientes presentes en la fórmula, a una certificación determinada o simplemente formar parte de la manera en que el producto se comercializa.

Lo mismo ocurre con palabras como natural, vegetal, botánica o vegana. Un tratamiento puede contener extractos de origen vegetal y, al mismo tiempo, incorporar otros componentes responsables de modificar la textura del cabello. Por esa razón, la etiqueta comercial nunca sustituye la revisión de la fórmula completa.

Si quieres profundizar en esta diferencia, puedes consultar nuestra guía sobre qué significa realmente una keratina orgánica.

¿Después de las 12 semanas ya se puede hacer un alisado?

No necesariamente. Haber superado las 12 semanas de embarazo no significa que cualquier keratina o alisado pase a ser seguro. El primer trimestre es una etapa especialmente importante del desarrollo embrionario, por lo que suele existir mayor cautela durante esas primeras semanas, pero al comenzar el segundo trimestre la composición del producto sigue siendo exactamente la misma.

Por eso, una mujer de 14, 20 o 30 semanas todavía debería evitar un alisado que contenga o pueda liberar sustancias que no conviene utilizar durante el embarazo. Y si el producto se anuncia como “sin formol”, también es importante saber qué ingrediente produce realmente el efecto alisante y si durante el procedimiento se generan vapores o se utiliza calor intenso.

Así que después de las 12 semanas la decisión no debería basarse únicamente en la edad gestacional. Hay que valorar el producto exacto, su composición y la forma en que se aplica. Si esa información no está clara y se trata de un procedimiento exclusivamente estético, esperar hasta después del embarazo sigue siendo la opción más prudente.

¿Y la keratina brasileña durante el embarazo?

Que un tratamiento se llame “keratina brasileña” no permite saber si puede utilizarse durante el embarazo. Este nombre se utiliza para productos con fórmulas diferentes: algunos pueden contener o liberar formaldehído durante el calentamiento y otros utilizan sistemas distintos para producir el efecto alisante.

Por eso no decidiría únicamente por el nombre del tratamiento. Habría que revisar el producto exacto, sus ingredientes y qué ocurre cuando se seca y se plancha. Si contiene o libera formaldehído, conviene evitarlo durante el embarazo; si se anuncia como libre de formol, todavía habría que conocer qué utiliza en su lugar.

Puedes conocer mejor las diferencias entre estos tratamientos en nuestra guía sobre keratina brasileña.

¿Y un alisado permanente?

Los alisados permanentes tampoco pueden valorarse únicamente por su nombre. Existen diferentes sistemas químicos para modificar de forma duradera la estructura del cabello y no todos utilizan las mismas sustancias.

La información disponible sobre tratamientos capilares utilizados correctamente es relativamente tranquilizadora en términos generales, pero los datos específicos durante el embarazo son limitados para muchas de las fórmulas empleadas en alisados permanentes. Por eso habría que conocer el producto exacto antes de valorar el procedimiento.

Si la composición no está clara, el producto genera una exposición que puede evitarse o simplemente se desea el tratamiento por motivos estéticos, preferiría posponer un alisado permanente hasta después del embarazo. Esto es diferente a afirmar que todos los alisados permanentes hayan demostrado causar daño durante la gestación.

¿Es lo mismo teñirse el cabello que hacerse una keratina durante el embarazo?

No. Un tinte y una keratina son tratamientos diferentes y tienen objetivos distintos. El tinte se utiliza para cambiar o modificar el color del cabello, mientras que la keratina o los tratamientos de alisado buscan reducir el frizz, disminuir volumen o modificar la textura para conseguir un cabello más liso y manejable.

También utilizan productos y procedimientos diferentes. En un tinte, el producto actúa principalmente sobre el cabello y puede entrar en contacto con el cuero cabelludo. En cambio, muchos tratamientos de keratina o alisado requieren además secado y planchado a alta temperatura, y algunas fórmulas pueden liberar vapores durante ese proceso.

Por eso no deben valorarse de la misma manera durante el embarazo. La evidencia disponible sobre los tintes capilares es relativamente tranquilizadora cuando se utilizan correctamente. El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) explica que la absorción de los químicos de los tintes a través del cuero cabelludo es pequeña. Con las keratinas y alisados, en cambio, conviene revisar con mayor cuidado la fórmula exacta y si el producto contiene o puede liberar formaldehído u otras sustancias durante el procedimiento.

En resumen, teñirse el cabello no es lo mismo que realizarse una keratina o un alisado, ni por el objetivo del tratamiento ni por los productos y la forma en que se aplican.

¿Se pueden hacer mechas o decolorar el cabello durante el embarazo?

Las mechas y la decoloración no se valoran exactamente igual que una keratina o un alisado. En muchas técnicas de mechas, el producto se aplica sobre el cabello sin tocar directamente el cuero cabelludo, lo que puede disminuir la cantidad de producto que entra en contacto con la piel y, por tanto, la absorción sistémica.

Durante el embarazo, este tipo de técnicas suele generar menos preocupación que un alisado termoactivado que puede liberar vapores al ambiente. Aun así, conviene realizar el procedimiento en un lugar bien ventilado, respetar los tiempos de aplicación y evitar hacerlo si existe irritación, heridas o sensibilidad importante en el cuero cabelludo.

La decoloración completa desde la raíz implica un contacto mayor con el cuero cabelludo que unas mechas realizadas sin tocar la piel, por lo que no todas las técnicas representan exactamente la misma exposición. Si una embarazada desea aclarar el cabello, unas mechas que minimicen el contacto con el cuero cabelludo pueden ser una opción más conservadora que una decoloración completa desde la raíz.

En cualquier caso, unas mechas, un tinte y una keratina son procedimientos diferentes. No tiene sentido aplicarles automáticamente la misma recomendación únicamente porque todos se realizan en una peluquería.

¿Qué pasa si ya me hice keratina y después descubrí que estaba embarazada?

Esta situación puede generar mucha preocupación, pero haber recibido una keratina antes de saber que existía un embarazo no significa automáticamente que haya ocurrido daño al bebé. La evidencia disponible sobre tratamientos capilares utilizados correctamente no permite convertir una exposición aislada en una predicción de complicaciones.

Además, buena parte de los datos que generan preocupación por formaldehído proceden de exposiciones laborales o repetidas, que no son equivalentes a una única sesión ocasional. Si ya ocurrió el tratamiento, lo más útil es intentar conseguir el nombre del producto, su lista de ingredientes, la fecha aproximada de aplicación y, si es posible, la hoja de datos de seguridad.

También conviene recordar si durante el procedimiento se presentaron síntomas importantes como irritación intensa, dificultad respiratoria, mareo o náuseas. Con esa información el obstetra puede valorar la situación de una manera mucho más precisa que basándose únicamente en la palabra “keratina”.

Señales durante un alisado que no deberían normalizarse

El ardor intenso, la tos persistente o la sensación de falta de aire no deberían considerarse simplemente una parte normal del tratamiento. Si durante la aplicación aparecen irritación importante de ojos, nariz o garganta, dificultad respiratoria, opresión en el pecho, mareo intenso, náuseas importantes o irritación significativa del cuero cabelludo, lo apropiado es interrumpir la exposición y salir a un área bien ventilada.

Si los síntomas son intensos, empeoran o no mejoran después de abandonar el lugar, conviene buscar valoración médica.

La ventilación ayuda, pero no sustituye conocer el producto

Una ventilación adecuada puede disminuir la concentración de vapores en el ambiente y constituye una medida importante en cualquier salón que trabaja con productos químicos. Sin embargo, durante el embarazo no debería utilizarse como argumento para ignorar la composición del tratamiento.

Ventilar reduce la exposición; no transforma automáticamente en seguro un producto que contiene o libera una sustancia que queremos evitar.

Qué preguntar antes de realizar un alisado durante el embarazo

Antes de aceptar un tratamiento, es más útil obtener información concreta que preguntar únicamente si el producto “es apto para embarazadas”. Estas son algunas preguntas que ayudan a valorar mejor la exposición:

  1. ¿Cuál es el nombre exacto del producto?
  2. ¿Puedo consultar la lista completa de ingredientes?
  3. ¿Contiene formaldehído, formalina o metilenglicol?
  4. ¿Puede liberar formaldehído cuando se calienta?
  5. ¿Dispone el producto de una hoja de datos de seguridad?
  6. Si no contiene formol, qué sustancia produce el efecto alisante?
  7. ¿Necesita secador o plancha a temperaturas elevadas?
  8. ¿El área donde se realizará el tratamiento está bien ventilada?

Si nadie puede decir con claridad qué producto se utilizará y la única explicación es que “es natural” o “se puede usar en embarazadas”, todavía falta información para valorar correctamente el tratamiento.

Tratamientos capilares durante el embarazo: no todos son iguales

Tratamiento Qué conviene considerar durante el embarazo
Corte de cabello No implica una exposición química relevante.
Acondicionadores y mascarillas habituales En general representan una exposición baja cuando se utilizan según sus indicaciones y no producen irritación.
Tinte capilar La absorción a través del cuero cabelludo parece pequeña y la evidencia disponible es bastante tranquilizadora cuando se utiliza correctamente.
Mechas o reflejos Según la técnica, el producto puede tener poco contacto directo con el cuero cabelludo.
Keratina o alisado que contiene o libera formaldehído Conviene evitarlo durante el embarazo.
Alisado “sin formol” de composición desconocida No debería asumirse que es seguro sin conocer qué sistema utiliza para modificar la textura.
Alisado químico de fórmula poco clara Al ser un procedimiento cosmético electivo, posponerlo es una opción prudente si no puede valorarse adecuadamente la exposición.

¿Y durante la lactancia?

La lactancia no representa exactamente el mismo escenario que el embarazo. MotherToBaby señala que, cuando los productos capilares se utilizan según las indicaciones sobre piel sana e íntegra, es poco probable que cantidades importantes de sus componentes lleguen a la leche materna porque la absorción hacia la sangre suele ser pequeña.

Aun así, sigue siendo razonable conocer la composición del producto, trabajar en un ambiente ventilado y evitar exposiciones innecesarias a vapores irritantes. La lactancia tampoco convierte un tratamiento que libera formaldehído en una buena elección.

Preguntas frecuentes

¿Puedo hacerme keratina estando embarazada?

No todas las keratinas utilizan la misma fórmula. Durante el embarazo conviene evitar los tratamientos que contienen o liberan formaldehído. Si no puede conocerse claramente la composición del alisado, posponer el procedimiento es una alternativa prudente.

¿Puedo hacerme keratina sin formol durante el embarazo?

Que sea “sin formol” elimina una preocupación concreta, pero no demuestra que el resto de la fórmula haya sido suficientemente estudiado durante el embarazo. Conviene saber qué sustancia o sistema produce realmente el efecto alisante.

¿La keratina orgánica es segura durante el embarazo?

No puede determinarse únicamente por la palabra “orgánica”. Es necesario valorar la composición completa del producto y su protocolo de aplicación.

¿Después del primer trimestre puedo hacerme un alisado?

Entrar en el segundo trimestre no convierte automáticamente en apropiado un producto que contiene formaldehído, libera vapores o cuya composición no conocemos. La valoración debe basarse en el tratamiento específico y no únicamente en las semanas de embarazo.

¿Puedo teñirme el cabello durante el embarazo?

La evidencia disponible sobre tintes capilares es más tranquilizadora. La absorción a través del cuero cabelludo parece ser pequeña cuando se utilizan correctamente y sobre piel sana.

¿Qué hago si ya me hice una keratina sin saber que estaba embarazada?

Una exposición aislada no significa automáticamente que haya ocurrido daño fetal. Intenta identificar el producto utilizado y coméntalo con tu obstetra, especialmente si hubo una exposición intensa a vapores o presentaste síntomas importantes.

¿Puedo alisarme el cabello mientras estoy amamantando?

La cantidad de muchos productos capilares que podría llegar a la leche probablemente sea pequeña cuando se utilizan correctamente, pero sigue siendo importante conocer la fórmula y evitar exposiciones innecesarias a sustancias irritantes o de composición incierta.

Entonces, ¿qué decisión es la más prudente?

El embarazo no obliga a evitar durante nueve meses cualquier procedimiento para el cabello. Un corte, una mascarilla, un tinte, unas mechas y un alisado termoactivado son situaciones distintas y deben valorarse como tales.

Con las keratinas y los sistemas de alisado sí conviene tener mayor precaución porque las fórmulas varían mucho y algunos tratamientos pueden contener o liberar formaldehído, mientras que otros utilizan compuestos sobre los que todavía existen preguntas de seguridad. Por eso palabras como “sin formol”, “orgánico”, “natural” o “vegano” no deberían sustituir la revisión del producto real.

Si conocemos exactamente la fórmula y el procedimiento, podemos valorar mejor la exposición. Cuando esa información no está disponible y hablamos de un tratamiento puramente cosmético, esperar hasta después del embarazo permite evitar una exposición que no es médicamente necesaria.

Y si el tratamiento ya se realizó antes de saber que existía embarazo, tampoco hay que convertir automáticamente una exposición aislada en una conclusión de daño. En ese escenario, lo más útil es identificar el producto utilizado y valorar la situación concreta con el profesional que controla el embarazo.

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